Cómo vencer 20 años de miedo a hablar en público

Todos hemos tenido que hablar en público alguna vez. En el trabajo, en la universidad… o aunque solo haya sido en el colegio. ¿Qué tal esa sensación? ¿Placentera o desagradable? ¿Sois de los que darían cualquier cosa porque la exposición en voz alta la hiciera otro? ¿De los que con tal de no hablar delante de una audiencia perderíais un trabajo o la defensa de vuestra tesis doctoral?

Sois de los míos entonces. Yo tenía (tengo) un pavor inhumano a hablar en público. Me temblaba (me tiembla) la voz, me ponía tan roja que parecía que la cara me fuera a estallar, (creo que aún me pongo igual de roja), se me aceleraba el pulso y me temblaban las manos de forma incontrolable… ¿os suenan esos síntomas?

¿Queréis saber cómo se vence ese temor?

Bueno, pues en realidad no se vence del todo jamás, continúa contigo.
¿Te ha decepcionado esa afirmación? No lo sientas así, déjame que te explique… El miedo te acompañará siempre, en mayor o menor medida, pero no te debilita, te fortalece. El miedo te obliga a prepararte mejor, (además de el deseo de hacer las cosas bien, claro), te mantiene alerta, te motiva… el miedo hace que te sientas poderoso cuando terminas una exposición y ves que le has vencido y ese triunfo refuerza tu determinación para seguir nuevas metas. No subestimes la función del miedo en tus vivencias.

En el colegio, en la carrera… tenía un miedo atroz a las famosas “exposiciones en público”, a preparar un tema y contarlo a la clase, a recitar un poema, a resolver un ejercicio en la pizarra. No quise entrar al grupo de teatro porque tenía que ponerme delante de personas a hacer cosas y eso era lo más atroz que podría imaginar en aquel momento. Perdí la oportunidad de subir nota en asignaturas casi imposibles de aprobar por no tener que salir a contar nada en una palestra… de verdad, me aterraba eso de hablar en público.

Entré en Protección Civil hace más de 8 años y eso me obligó (a mí, que era lo más parecido a un ogro social) a relacionarme con personas, con pacientes, con compañeros desconocidos, con jefes y responsables, con innumerables y variados círculos sociales hasta entonces intratados. Empecé a participar como ayudante en cursos de especialidades muy interesantes, me formé como especialista y estaba allí siempre para manejar el material, resolver pequeños problemillas… hasta que un día me dijeron ¿sabes vestirte? (con un traje de protección específico, se entiende) ¡Pues a explicarlo en la clase!

Me quería morir. Imaginad, hablar en público. En una clase. Con gente… ¡estamos locos! El caso es que la persona que me lo dijo, una gran amiga, compañera y extraordinaria formadora, me dijo que estaría allí, acompañándome y que si me olvidaba de algo me lo recordaría ella… y así fue como empecé a dar mi primera clase. Muerta de miedo y de vergüenza, pero con el apoyo indescriptible de mi mentora en formación.

Salí de aquella experiencia más o menos temblorosa, pensando “ya está, prueba superada, nunca más”. Y en el siguiente curso me sugirieron dar otra vez esa parte, después dar otro poco de temario, quizá entrar en el equipo de formación a la ciudadanía para ir soltándome… y poco a poco, reticente, con más miedo que ganas, sin ninguna confianza en mis capacidades docentes… fui avanzando.

Avancé porque descubrí que disfrutaba inmensamente. Porque cuando acababa la clase y la gente había resuelto sus dudas y se sentía capacitada para realizar acciones que antes de esa clase le parecían imposibles, sentía que había contribuido a ese aprendizaje y ese desarrollo y eso me hacía sentir bien. Avancé porque empecé a no sentirme tan inútil, tan culpable y tan pequeña ante una audiencia… aunque debo confesar que aún hoy empiezo las exposiciones con voz temblorosa y tardo unos cinco minutos en acomodarme y tirar adecuadamente.

miedo a hablar en público

 

Llevo casi 7 años dando clase de un modo u otro, de forma no continuada. Pequeños cursos, jornadas, seminarios… nunca nada “serio”, ni siquiera me consideraba a mí misma una “profesora” o apenas una “formadora”, pero con el tiempo descubres que no sólo disfrutas tú, también tus alumnos y tus coordinadores salen contentos y empiezas a plantearte si no podría ser algo más que un evento esporádico, si una vez apartado ese terror a salir a escena, no podría convertirse incluso en un medio de vida.

Una de las mejores experiencias que he tenido en formación y también la de mayor público que he vivido fue en la Academia de Policía Nacional de Ávila, en una jornada en la que SAMUR-Protección Civil imparte formación sobre primeros auxilios y otras temáticas. Yo me apunté a aquella jornada por curiosidad, porque, entre otras cosas, me planteaba un futuro en el Cuerpo Nacional de Policía y era una buena oportunidad de conocer aquello y porque la temática sanitaria que iba a impartir la llevaba preparada… pero de camino a allí, el coordinador que estaba ese día nos cogió a un compañero y a mí y nos dijo “Qué bien que vengáis, así podéis impartir vosotros la parte de Planes de Emergencia y Evacuación”.

Lo cuento porque, además del periplo de que nos hubieran cambiado el temario a impartir, nos mandaron a los dos a un auditorio con nada menos que 400 policías. Yo estaba pensando antes de entrar si no podría volverme al autobús y esconderme aunque fuera en el portaequipajes. Además del número, la disciplina en la Academia es extraordinaria y, acostumbrados a dar clase en colegios, institutos y a compañeros nuestros, voluntarios también, aquello era inaudito y bastante imponente.

Nos quedamos locos, pero, como buenos profesionales (sobretodo mi compañero), aceptamos el reto, habíamos echado un vistazo en el autobús a las diapositivas y primero él y luego yo dimos lo mejor que pudimos aquella charla. No podría haberlo hecho sin él, sin sus tablas y su primera exposición grandiosa.
Después todo fue sobre ruedas, con 50 policías o con 400, como si llevara toda la vida contando aquello.

Personalmente debo agradecer a los fantásticos mentores que he tenido (y espero seguir teniendo y descubriendo nuevos) en mi trayectoria como “aprendiz de formador”. Después he tenido el gusto de iniciar y poder ayudar un poquillo a otros aprendices como yo, y sentir el orgullo de verles desenvolverse desde el miedo escénico a la perfecta comunicación expositiva.

Pero a lo que vamos
¿Cómo se vence el miedo a hablar en público?
¿Qué estrategias o trucos se pueden usar para paliar ese miedo, si no es posible vencerlo del todo?

Hay muchos trucos. Te dicen que te imagines a la audiencia desnuda, (yo ese no lo uso mucho, tengo una imaginación demasiado detallada para centrarme en eso), que hagas ejercicios de respiración, que mires al techo… yo como “truco” lo que sí uso mucho es la botella de agua.

Si sales a escena habiendo bebido previamente un trago de agua, no sólo te humedecerás la garganta, que es bueno para empezar a hablar, sino que además estás transmitiendo a tu cerebro la idea de que todo está bien, que no hay peligro. En la naturaleza, si puedes detenerte a beber agua es que no hay ningún peligro cerca, no hay nada que temer, y el sistema nervioso por sí mismo redistribuye los mensajes y te calma un poco. Probadlo, es un efecto mágico. Además, si te llevas contigo una botellita puedes emplearla para seguir aclarando la garganta o para tomarte una pequeña pausa para meditar la respuesta a una duda que te hayan planteado o para reorganizar ideas. ¡El agua es tu mejor amiga!

Conoce bien el tema del que vas a hablar.

Parece una obviedad como un castillo. Nadie sale a contar nada si no sabe de lo que habla, ¿no? Bueno, tengo mis dudas de que algunos de los profesores que he tenido en mi vida tuvieran realmente claro lo que querían exponer… pero no me refiero a eso.

Las clases, exposiciones, charlas… hay que prepararlas, eso está claro. Pero estarás infinitamente más agusto hablando en público de algo que conoces íntimamente que de algo que te has preparado la tarde anterior.

Por ejemplo, en la charla improvisada que tuvimos que dar mi compañero y yo en la Academia de Policía, pudimos salir adelante porque los dos, por nuestra trayectoria profesional previa, conocíamos perfectamente los puntos a impartir, aunque no pertenecieran al temario específicamente sanitario que traíamos preparado para dar; pudimos organizar las ideas para exponerlas de acuerdo a la importancia que sabíamos que tenía cada cosa, porque lo conocíamos íntimamente, aunque no lo lleváramos preparado para aquella ponencia en particular.

Cuando empecé a dar mi primera clase de vestido con trajes de protección, no había preparado lo que iba a decir, ni lo había estructurado en mi cabeza, lo que hice fue contar los pasos de cómo sabía yo vestirme, algo intrínseco, muy conocido, no me hizo falta redactar un manual ni una chuleta de clase, sabía como algo natural de lo que estaba hablando.

Tanto si vais a dar clases regulares, como si tenéis que preparar una exposición para clase, hablar de un producto nuevo en la empresa, dar una pequeña charla de tema libre donde sea… mi consejo es, más allá de que os preparéis una clase, que conozcáis el tema, que lo entendáis íntimamente, que lo améis. Sí, que lo améis. Hablar de algo que se entiende y en lo que se cree es infinitamente más fácil y satisfactorio que defender algo que no va con vosotros.

Tuve un trabajo de asesor financiero en el que podía poner a disposición del cliente una larga lista de productos de inversión y ahorro. Sólo les hablaba de 3. No creía en el resto, no entendía sus aplicaciones, no compartía sus bonanzas… sólo me sentía capaz de defender la valía de 3 de esa larga lista de productos.

Hablar en público es un poco como eso. Tienes que creer en lo que dices, tienes que conocerlo íntimamente y verlo útil para alguien, interesante para el público al que lo diriges… si no, no te molestes en contárselo. Una de las cosas que más se notan cuando alguien habla de algo es si lo siente realmente. Eso marca una diferencia abismal entre los buenos docentes y los mediocres.

Ensaya

Francamente sólo he usado esa técnica una vez en mi vida. Estaba bastante oxidada en el tema formativo y tuve que hacer una exposición para una clase y como tuve mi tiempo, me preparé el tema y lo ensayé en casa, en voz alta. Siempre he creído que era un gasto de tiempo inútil (y algo imposible, y bastante innecesario, si das clases regularmente) pero para exposiciones puntuales (un trabajo de clase, una ponencia multitudinaria en un evento o similares) es bastante útil.

Luego, durante la exposición real, puedes recordar cosas que dijiste en voz alta si se te va un poco el hilo o corregir cosas que en tu primera exposición no te convencieron mucho.

Yo tengo un poco de memoria de pez y de una a otra no me acordaba de mucho, pero sí de lo suficiente para no descarrilar y poder terminar con buen pie mi pequeña charla. ¡Os animo a probarlo!

Sí, sé lo que vais a decir, ¡qué vergüenza! Tú solo, hablando en casa… ¿ante un espejo? Pufff. Bueno, es una forma de tantear tus propios nervios al hablar en público. Cómo te tiembla la voz y qué puedes hacer por modularla, si te mueves mucho o poco por estar nervioso, si agarras un boli como si fueras a partirlo o no paras de moverlo… y poco a poco, con este ejercicio, puedes llegar a controlarte mejor.

¿Conocéis más trucos? ¿Qué técnicas seguís vosotros?

Os animo a compartirlas en comentarios y así ayudamos a que otros, como nosotros, puedan ir superando su miedo escénico, poquito a poco.

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I Congreso Internacional de Intervención en Grandes Catástrofes

Durante 3 días, en Alcorcón, he tenido la oportunidad de conocer distintos puntos de vista y experiencias en catástrofes internacionales, en éste punto de encuentro de profesionales que ha sido el I Congreso Internacional de Grandes Catástrofes, organizado por APTB y BUSF entre otros.

¿Quiénes son esos?

Pues veréis:

APTB es la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos, constituida en 1990, cuya misión es aúnar, fomentar y defender los intereses de éste colectivo, relacionarse con organizaciones como representante válido de los distintos cuerpos de bomberos y desarrollar y promover formaciones y cursos relativos a su campo de acción.

Podéis saber más sobre ellos en su Web Oficial.

aptb

 

BUSF es una Organización No Gubernamental de ámbito iberoamericano, constituida por Bomberos y otros profesionales del área de Rescate, Salvamento y lucha contra Incendios, especializada en proyectos de cooperación y emergencias internacionales.

Podéis conocer más sobre su trabajo en su Web Oficial.

busf

Con respecto al contenido del evento, mencionar especialmente la ponencia de María Belón, superviviente al Tsunami de Tailandia, que abrió el Congreso con una de esas charlas que te tocan la fibra y te recuerdan por qué haces lo que haces, luchas por lo que luchas y regalas tu tiempo a la emergencia (ojalá de forma profesional) aunque la mayoría de la gente no lo entienda.

Ha habido muchas ponencias muy buenas, pero me gustaría reflejar el especial interés que despertaron:

Ángel García Lorite, Presidente de Bomberos Unidos Sin Fronteras, con su apasionada explicación de la Red Iberoamericana BUSF y la labor que hacen, la importancia de la coordinación y la buena organización.

Dª.María Josefa Granada Ferrero, Técnico de Emergencias del Consejo de Seguridad Nuclear, en su reflexión sobre el accidente de Fukushima y los mitos y comparativas de la respuesta de distintos países a emergencias nucleareas y radiológicas.

Antoine Ruiz, Jefe del Servicio de Gestión de Riesgos de la Zona Sur de Francia, que hablando de los problemas que pueden existir en la gestión operativa de accidentes de trenes reflejó una gran frase, defendida durante todo el congreso, “el bombero, si no come, no trabaja y si no duerme, tampoco” reflejando con humor la importancia, no sólo de la actuación, sino también de la gestión de los intervinientes en las situaciones de emergencia.

Juan José Giménez Mediavilla, Jefe de División de Procedimientos Especiales y Catástrofes del SAMUR-Protección Civil de Madrid, con su exposición sobre el accidente del vuelo de Spanair en 2008, en la que además de aclarar los procedimientos de gestión de emergencias del Ayuntamiento de Madrid, dejó patente el peso humano de éstas experiencias en todos los intervinientes.

José Félix Hoyo Jiménez, Presidente del Comité de Operaciones Internacionales de Médicos del Mundo que, hablando de pandemias y grandes epidemias, con motivo de la reciente crisis del Ébola, hizo constar, con mucha mano izquierda, las diferencias de percepción y valoración de las grandes enfermedades entre verlas in situ en sus áreas de origen y en la comodidad de la “civilización” y la distancia, como ya había señalado en una ponencia anterior su compañero de Cruz Roja, D. Iñigo Vila Guerra.

Dª Freija Ulvestad Kärki, Especialista en Psicología Clínica de la Dirección de Salud de Noruega, hablando sobre el seguimiento psico-social de las víctimas de la matanza de Ultoya. Un esfuerzo social, profesional y humano, que resulta admirable en su metódica organización y su eficiencia escandinava.

 

Siguiendo con los ponentes internacionales, quisiera destacar también la actuación de:

Robert Keys, Jefe de Bomberos, ya retirado, del Cuerpo de Bomberos de Nueva York (FDNY) que, con mucha elegancia y amable educación, quiso hacer, en su reflexión sobre la coordinación y la gestión de la emergencia durante los ataques al World Trade Center, un sentido homenaje a todos los profesionales caídos en el desempeño de sus funciones el 11S.

Tommy Verminck, perteneciente a la Seguridad Civil del Ministerio del Interior Belga, que levantó una interesante controversia con su ponencia sobre la vulnerabilidad y especial exposición de los profesionales del fuego a sustancias cancerígenas y las formas de reducir o paliar esa exposición. Es curioso como, en oposición de opiniones de expertos en sus campos, el ser humano prefiere aquella que le resulte menos preocupante.

 

Y ya en la última mesa, Orden y Control: Seguridad, con una lamentable menor afluencia de público, cabe destacar las ponencias de:

Jorge Fernández de Tejada Villalonga, Jefe de Sección de África y Organismos Internacionales de la Policía Nacional, que hizo una interesantísima, alegre y muy apuntada ponencia sobre el papel del CNP en catástrofes como la de Haití de 2010. En un ambiente de rescate, salvamento y cooperación, el recordatorio sobre la casi olvidada pero perpetua presencia policial, con sus labores de seguridad, coordinación y gestión operativa resultó un muy valorable contrapunto.

El Teniente Coronel D. Luis Cortés Delgado, Jefe del Estado Mayor de la Brigada Paracaidista, con un humor impecable y una claridad muy de agradecer, señaló los puntos fuertes y también los débiles de las actuaciones de los cascos azules ante catástrofes humanitarias, como Líbano.

Y por último, D. Carlos Ruiz Virumbrales, Jefe de la Unidad de Gestión de la Seguridad y Orden Interno del Hospital Doce de Octubre de Madrid, que habló, también con excelente buen humor, de las lecciones aprendidas a nivel hospitalario tras el episodio del 11M.

 

Desde aquí me gustaría dar las gracias a la organización del Congreso, a la Secretaría de SAMUR-Protección Civil por la oportunidad de vivirlo, a todos los azafatos y personal del centro y en especial a los magníficos ponentes por la información tan interesante y relevante de sus exposiciones.

congreso catástrofes

 

Lizzie Velásquez, la más potente oradora motivacional de EEUU @littlelizziev

No conocía nada de éste caso tan particular de la que tildó internet tiempo atrás como “La mujer más fea del mundo”. Una prueba más de la ceguera descomunal que producen la vista y los prejuicios en ésta era de la comunicación. Hoy mismo, buceando en un artículo muy curioso sobre la educación no sexista, había un enlace chiquitín sobre la “educativa venganza” de la mujer más fea del mundo que me ha llamado bastante la atención y me ha llevado a descubrir a una de las figuras más inspiradoras y edificadoras que podemos encontrar hoy en día.

Lizzie Velásquez

Lizzie Velásquez es una mujer de fortaleza extraordinaria y con un don único de superación, motivación e inspiración cuya existencia merece ser mentada. Fue “descubierta” en las redes sociales en un vídeo de 8 segundos que pretendía menospreciarla y, por los comentarios que desató, arruinarla la vida y en lugar de ello, la respuesta de Lizzie a semejante marabunta (4 millones de visitas y más de un millar de comentarios hirientes hacia su persona) fue enfocar su vida como oradora motivacional y ayudar a otras personas a encontrar su propia identidad y aquello que las define, sin importar lo que otros piensen.

Lizzie padece una extraña enfermedad que impide que su cuerpo absorba grasas, como ella misma afirma: “el sueño de todas las personas obesas”. Es ciega de un ojo lo que la permite ignorar con sólo girar la cabeza a los estúpidos y matones que pretenden hacerla bulling… es capaz de darle la vuelta a absolutamente todas las cosas para ver el mundo más alegre, más hermoso y capaz de inspirar a otros a que lo hagan también.

Autora de tres libros que estoy deseando leer, (el tercero está en revisión para su publicación) esta mujer absolutamente fabulosa es un ejemplo a seguir.

Lizzie beautiful     Be beautiful Lizzie

I would to thank Lizzie for her extraordinary strength and power and I would tell you from the deep of my soul:

Lizzie, you are beautiful.

¡Mindfulness al alcance de todos! @miriadax

Buenos días,

no sé si os sonará el término Mindfulness o si dais alguna importancia a la educación emocional, al poder de enfocarse en las cosas y al crecimiento personal como actividad lícita y no propia solamente de algunos locos trastornados. En cualquier caso y como yo sí doy importancia y credibilidad a los efectos realmente extraordinarios de prestar verdadera atención y enfocarse en aquello que nos importa, quiero hacerme eco del próximo curso que emite en abierto la Universidad de Málaga a través de la más que recomendable plataforma Miriada X.

Se trata de:

Mindfulness para regular emociones (Programa Inteligencia Emocional Plena)

Adjunto el video de presentaciónd del curso:

Aprovecho para hablaros también un poco de Miriada X. Se trata de un proyecto entre universidades de habla hispana para poner a disposición de cualquiera, con ganas de aprender, cursos realmente interesantes completamente GRATIS. Los cursos suelen durar varias semanas, tienen actividades y prácticas con fechas de entrega y se obtiene un certificado de seguimiento. La última vez que lo miré a fondo estaban trabajando por hacer los certificados oficiales y baremables, pero eso depende de cada curso y cada universidad. Participan todas las universidades públicas de Madrid, algunas privadas y muchas otras del resto de España, como la U. de Cantabria (fantásticos los cursos de Creatividad y de Presentaciones Eficaces) o la U.de Málaga que trae este curso en primera edición.

Mindfulness

Si os ha resultado interesante este post, no dudéis en compartirlo y si conocéis más plataformas similares a MiriadaX que ofrezcan cursos gratuitos de buena calidad ¡por favor compartidlo!

El s.XXI es el siglo del conocimiento comunitario, no lo olvidéis 😉

El elemento. Ken Robinson

Sir Ken Robinson es un hombre extraordinario. Parte de su biografía podéis verla en este mismo libro en el que habla de la experiencia vital de un montón de personas que, de un modo u otro, lograron descubrir su pasión y convertirla en su profesión y su medio de vida. Pero es muy fácil encontrar información sobre éste formidable autor, conferenciante y experto en educación.

Sir Ken Robinson

Yo lo descubrí en un curso de MiriadaX sobre Creatividad. En una conferencia de TED sobre cómo las escuelas matan la creatividad:

Y a partir de ahí me enganché a este tipo increíble, tan convencido como yo de que el sistema educativo orienta a las personas a la destrucción de sus propias habilidades naturales. Me fascinó que hubiera alguien dando conferencias sobre ideas que yo misma tenía pero no era capaz de expresar con tanta profesionalidad y que fuera escuchado y aplaudido por ello. “Se puede” pensé, pero aún tenía dudas…

Entonces busqué sobre su obra y encontré este libro: El elemento. Un compendio de experiencias y reflexiones de cómo nos vemos anulados por el entorno, la sociedad, lo que se espera que sea normal en el engranaje social… y cómo aquellos que han roto las reglas, con mentores o sin ellos, han logrado vivir de su verdadera pasión y ser realmente felices.

El elemento

Descarrila” me dice siempre mi mayor y mejor mentor: “Olvida ese rollo de buscar obligatoriamente un trabajo de 8 a 15, te guste o no y ya si eso disfrutar de tus pasiones cuando lleguen “las vacaciones”…¡explota tu talento!”  y a lo largo de la historia es lo que han hecho los mentores de los grandes genios, impulsarles a ser más grandes que ellos mismos. El elemento habla de ésto. De cómo todos y cada uno de nosotros somos buenos en algo, pero no somos capaces de valorarlo cuando no es uno de los talentos “normales” y “bien valorados” por la sociedad en general.

Os animo a leer El elemento o cualquiera de los libros de Sir Ken Robinson, genio de éste siglo en cuanto a educación, crecimiento y búsqueda de la felicidad personal.

Os animo a ser felices, a buscar vuestro propio elemento y dedicaros en cuerpo y mente a hacer de él vuestra forma de vida.

Y si os ha gustado éste post, os animo a compartirlo y que llegue a muchos otros la idea de que se puede vivir de aquello que se ama.

 

El alquimista. Paulo Coelho

Anoche hablaba con una amiga que está pasando por un mal momento. Todo lo veía negro, todo le parecía una especie de ataque del universo contra ella… y es que cuando te enfocas en las cosas malas, solo ves cosas malas a tu alrededor. Es cierto que va de mal en peor, porque sólo VES lo malo.

Existen personas que “atraen” las cosas buenas. En realidad son las personas que las miran y las enfocan, de modo que las cosas malas pierden importancia y protagonismo. Si tomamos cada problema como una oportunidad de mejora, de cambio, de evolución y miramos al mundo como el Alquimista de Paulo Coelho, todo puede tomar un rumbo más positivo.

 

El alquimista 2

El Alquimista es un libro muy corto, absolutamente sublime. Habla de cómo al concentrarse uno en los detalles buenos, en las oportunidades y en un objetivo personal, el universo se alinea para que todo salga como esperas. Merece la pena leerlo, releerlo y tenerlo bien a mano en la estantería para esos momentos de duda en los que parece que todo se tuerce y en realidad, sólo está tomando un nuevo rumbo.

La vida es una sucesión de momentos, decisiones y cambios y sólo depende de cómo mires e interpretes cada paso, que tu vida sea feliz o infeliz.

La felicidad es un camino, no un fin. Es un modo de vivir y de ver las cosas.

Os invito a facilitar la felicidad en vuestras vidas, con gestos tan sencillos como leer El Alquimista y tratar de ver el mundo y de “interpretar las señales” del universo como el humilde pastor, buscador de tesoros, protagonista de la historia.

¡Un brindis por Paulo Coelho y toda su bibliografía genial!

El alquimista